La obra gris es la fase que cierra la envolvente del edificio: cimentación, cubierta y fachadas. Resolverla correctamente es fundamental porque condiciona la estabilidad, el aislamiento y la eficiencia energética del edificio terminado.
1. La cimentación marca las reglas
Todo lo que ocurre sobre rasante depende de lo que se ejecuta bajo ella. Replanteo preciso, impermeabilización y coordinación con la estructura de acero evitan ajustes costosos más adelante.
2. Cubierta y estanqueidad
Cerrar la cubierta de forma temprana protege la estructura y permite arrancar antes los oficios interiores. Una secuencia bien planificada mantiene la humedad fuera y el ritmo de obra arriba.
3. Fachadas y envolvente final
Utilizamos materiales de primera calidad y dejamos la estructura preparada para acabados finales, facilitando que el resto de la obra avance sin fricciones. Las decisiones de fachada afectan estética y rendimiento térmico, por eso deben planificarse junto con la obra gris.
Construya bien la base desde el inicio
Los atajos en obra gris rara vez ahorran dinero. Invertir en una base completa y conforme a normativa acelera y simplifica las fases de acabado, con mayor control de calidad y plazos.